Este soy yo

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¿Por qué no disfrutar de estos momentos, que son tan pocos, que viven en ti y te dan esa energía que necesitas, para luchar en la vida por lo que quieres?

¿Por qué no sonreírle a la vida?

¿Por qué no rodearme de AMOR, así la vida la veo de otro color, y las penas son menos y los dolores se curan más rápido?.

A veces, lo más bueno de la vida, no es lo mas bello: es lo que se AMA. A veces, es bueno decir estas palabras

domingo

El silencio

El silencio es una reducción de ese ruido interior que ocupa no sólo los oídos sino también nuestra atención.

El silencio no es la ausencia de sonido, eso sería imaginárselo negativamente.

El silencio nos permite escuchar muchos sonidos que de otra manera no escucharíamos: el sonido de los pájaros, del agua, del viento, de los árboles, de las ranas, de los grillos, del acompasado ritmo de la respiración, los latidos del corazón, la música, así como también de la conciencia, los sueños despiertos y las intuiciones.

Un@ cultiva el silencio no obligando a los oídos a no oír, sino elevando el volumen de la música del mundo y del alma.

El amor, la gran verdad que trasciende la naturaleza, no se comunica de un ser a otro por medio de la palabra, la verdad prefiere el silencio para llevar su significado a las almas amantes.

Es en el silencio de la noche cuando se produce la mejor comunicación entre los amantes porque es portador del mensaje del amor y recita la poesía de los corazones.

El lenguaje hablado no es el único medio de comprensión entre dos almas. No son las palabras que salen de los labios las que unen los corazones, hay algo más alto y más puro.

El silencio ilumina las almas, susurra en los corazones y los une, el silencio nos hace viajar como en un velero por el mar del espíritu y nos acerca al cielo.

Hemos olvidado ese lenguaje y debe ser aprendido de nuevo. Ese lenguaje es el del amor. El lenguaje del amor es silencioso, se expresa en silencio. Cuando dos amantes están en verdadera y profunda armonía, cuando sus vibraciones están sincronizadas entre sí, cuando ambos vibran en la misma longitud de onda, entonces hay silencio.

Entonces a los amantes no les apetece hablar porque el silencio es el lenguaje de las almas amantes. Cuando estás profundamente enamorad@, puede que tomes de la mano a tu pareja, pero estarás en silencio, en completo silencio.

En ese lago sin olas de tu conciencia, algo se transforma y se pasa el mensaje. Es un mensaje sin palabras. Un@ tiene que aprender el lenguaje del amor, el lenguaje del silencio, el lenguaje de la presencia de cada un@, el lenguaje del corazón, el lenguaje de los cuerpos, y en ese lenguaje sobran las palabras.

Nosotr@s, con todo nuestro entendimiento, no somos capaces de saber lo que canta el pájaro, ni lo que murmura el arroyuelo, ni lo que susurran las olas cuando lamen la playa suave y delicadamente.

Nosotr@s no somos capaces de saber con todo nuestro entendimiento qué es lo que dice la lluvia al caer sobre las hojas de los árboles, o cuando sus gotas golpean los cristales de las ventanas. No podemos saber lo que la brisa le está diciendo a las flores de los campos.

La ausencia de silencio, el ruido mental, físico y espiritual de nosotr@s y de nuestro entorno no nos permite apreciar tantas cosas que sólo notamos cuando estamos seren@s, en paz y en silencio, porque, después de todo, ¿para qué sirve la vida si no podemos escuchar el canto del pájaro amigo, las conversaciones nocturnas de las ranas al borde del estanque y las discusiones nocturnas de los grillos después de la lluvia?.

Pero nuestro corazón puede sentir y captar el significado de estos sonidos que hacen vibrar los sentidos. La Sabiduría Eterna habla en un lenguaje misterioso, alma y naturaleza conversan juntas. Sin embargo, ¿no has llorado al escuchar los sonidos?, y ¿no son tus lágrimas un entendimiento elocuente? 

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